lunes, 24 de febrero de 2014

Reparar un disco duro metiéndolo en el congelador

¿mito o realidad? El otro día tuve un percance con el disco duro y dejó de funcionar. No había forma de que el ordenador lo reconociera así que, antes de tirarlo, hice un último intento: meterlo en el congelador.

Tengo un disco WD My Book de 1tB (el modelo antiguo) para mantener una copia de seguridad. Pero  un día sin darme cuenta, al mover el monitor, le di un golpe y se me cayó al suelo por detrás de la mesa. Por supuesto, desde entonces fui incapaz de hacerlo funcionar. Sonaba y hacía ruido de intentar girar, pero el ordenador no lo reconocía.

Después de hacerle mil perrerías sin conseguir que funcionara, y antes de tirarlo, recordé algo que ya había oído alguna vez: que podías recuperar un disco duro que no funcionaba metiéndolo al congelador. Así que, como lo iba a tirar de todas formas y no tenía nada que perder, el pobre se pasó todo el fin de semana en el congelador (entre una bolsa de guisantes y una barra de pan, por si es relevante para el experimento ;-)

Ayer por la tarde lo saqué, esperé a que recuperase una temperatura normal, volví a montarlo en la carcaza, lo enchufé y la utilidad de discos lo reconoció. Minipunto para los chicos. Ahora faltaba por ver si podía recuperar algo. Después de algunos intentos vi que no había forma de recuperar los datos. Tampoco me importaba porque lo iba a tirar de todas maneras y el contenido era una copia de seguridad, así que realmente no estaba perdiendo nada. Así que lo formateeé y ¡voilà! funcionó otra vez.

Lleva ya casi 24h y sigue en marcha. Probablemente tendrá alguna zona defectuosa y fallará cuando intente escribir en ella, pero de momento va bien.

Había leído que no servía de nada, que solo funcionaba un rato hasta que recuperaba la temperatura normal, o incluso que al congelarlo se producía una condensación dentro del disco que lo dañaba. De momento no me ha pasado nada de eso. Ya os contaré.

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