miércoles, 9 de enero de 2008

Ya soy un hombre Mac

Y la primera que lo ha notado ha sido mi mesa. ¡qué diferencia!. Y es que eso de llevar más de dos meses trabajando por obligación con el portátil, cargando con él en la mochila y con la mesa llena de cables es una lata. Pero al final han llegado los iMac. Ahora toca poco a poco acostumbrarse al nuevo entorno y encontrar dónde puñetas están las cosas. Pero me lo tomaré con filosofía.

Por el momento me gusta el cambio. Mis primeras impresiones han sido buenas, infinitamente superior a mi experiencia con Windows Vista. Es una máquina silenciosa y rápida. Aún tengo que averiguar como evitar el Exposé (o lo que sea), porque las ventanas se me alborotan en cuanto acerco la mano al ratón.

Mañna tengo un día intenso de instalar aplicaciones para poder hacer con el Mac lo mismo que hacía hasta ahora con el PC, las principales son:

  1. entorno de trabajo con los blogs y otras herramientas sociales (RSS, twitter, podcast...);
  2. plataforma para mi investigación: gestión documental, bibliografía, diarios de investigación, software científico, herramientas para escribir en LaTeX...
  3. y como entorno de programación, para continuar los desarrollos que he hecho hasta ahora en Linux. Programo directamente sobre la consola, editando con emacs y compilando con gcc, así que no soy muy exigente: sólo necesito herramientas de GNU, control de versiones (subversion y similares), documentación automática (uso doxygen) y poco más.
En otra anotación comentaré las aplicaciones que finalmente he dejado. De momento, una foto de como era mi mesa antes y después del cambio, como las de teletienda (pincha en la imagen para verla a tamaño completo)

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